lunes, 10 de agosto de 2009

SINTOMAS DE LA DEPRESION


Un trastorno como la depresión afecta el ánimo de manera radical y no como arranques emocionales que resultan de problemas particulares, los cuales generalmente , son de un tiempo mucho mas corto.
Los síntomas centrales de la depresión son:
• caída del ánimo
• pérdida de energía e interés
• sensación de enfermedad física o debilitamiento
• baja concentración
• apetito y sueño alterados
• disminución de las funciones físicas y mentales
Además, muchos problemas físicos genuinos como dolor pre-cordial, indigestión, dolores de cabeza o periodos alterados, frecuentemente van de la mano con la depresión. Esto ocurre tan comúnmente que mucha gente se enfoca en estos problemas sin darse cuenta que están sufriendo depresión.
Pero es probable que sean los sentimientos de:
• desesperanza
• desamparo
• culpa
• ansiedad
• tristeza

Que también acompañan a la depresión, lo que resulte más difícil de soportar. Una indicación de la profundidad de desesperación experimentada por quienes la sufren es el hecho de que la depresión es la causa más común de suicidio.
Incluso así, es muy difícil para cualquiera que no tiene experiencia personal de depresión realmente entender el grado del problema.
El siguiente relato escrito por un anónimo, que apareció en el British Medical Journal, ayuda a ponerla en perspectiva:
"Un síntoma de los malos tiempos es que usted piensa que ellos nunca acabarán. Usted se convence a si mismo que está condenado para siempre a un estado de media vida. Usted despierta a un susurro y necesita un esfuerzo desmesurado para dejar la cama. Usted sabe que debe levantarse para detener el sentimiento de desesperación, pero la languidez que es una característica de la condición lo mantiene ahí, contemplando el techo con una mirada estática, reflexionando sobre el interminable día que nos espera. Todo significa un esfuerzo y se realiza lentamente. La tarea más pequeña es un peso para usted... Problemas menores se convierten en temas de gran magnitud. Las decisiones son postergadas y evitadas. Las simples tareas son aplazadas indefinidamente. Lo peor de todo es la desintegración de su autoconfianza. Usted titubea al hablar y al actuar. El sonido del teléfono lo hace saltar y no se atreve a responder".

La depresión es una enfermedad que, al igual que otras patologías, requiere el diagnóstico médico y la administración de medicamentos para su tratamiento. Si usted cree estar deprimido es mejor que consulte al especialista adecuado que, en este caso, es un médico y no otro profesional de la salud.
La depresión puede ser tratada. Si usted cree que tiene síntomas de depresión, lo mejor será que consulte a un médico especialista en el tratamiento de la depresión: ellos son los llamados a tratar este tipo de enfermedades.

Fuente:http://www.depresion.cl/que04.html

¿AUMENTARON EN LOS ULTIMOS AÑOS LOS ATAQUES DE PANICO?



-Sí, aumentaron por la tensión emocional constante, la que también incrementó otras patologías como, por ejemplo, las lesiones en la piel.

-¿Es una enfermedad psicosomática o física?
-Es una enfermedad psicosomática, es decir,'el padecimiento psíquico tiene claras manifestaciones en el cuerpo.

-¿Como comienza el proceso y cuáles son sus síntomas?
-Se presenta intempestivamente, sin ninguna causa aparente. Y los síntomas más frecuentes son palpitaciones, dolores en el pecho, mareos o vértigos, náuseas o problemas estomacales, sofocones o escalofríos, dificultad para respirar, cosquilleo o entumecimiento en las manos, estremecimiento o temblores, sensación de irrealidad, terror (sentir que algo horrible va a pasar y no poder evitarlo), miedo a perder el control, transpiración y miedo a morir.

-¿Qué situaciones pueden desencadenarlo?
-Suele desencadenar un ataque de pánico una situación que provoque una fuerte tensión emocional. Pero no en todos los casos. A veces parece la mosca en la sopa de una vida totalmente armoniosa y agradable.
Un mismo dato de la realidad puede causar angustia en una persona y en otra resultar absolutamente tolerable. Los desencadenantes entonces se leen retrospectivamente.

-¿Se produce por una acumulación de ansiedad, miedo y angustia o por otros motivos?
-No, los picos de ansiedad, miedo o angustia acompañan el cuadro, no lo producen.

-Un ataque de pánico, ¿puede efectivamente derivar en un ataque cardíaco o en un pico de presión arterial?
-Es posible como con cualquier estado de fuerte impacto emocional, pero en general, el paciente no corre un grave peligro en ese sentido. Por la sintomatología, es frecuente que se confunda con una afección cardíaca o con cualquier otra enfermedad que amenaza la vida, y como se asustan, suelen concurrir a la sala de guardia de los hospitales. Pero un buen chequeo clínico puede diferenciar el ataque de pánico de un ataque cardíaco o de presión.

-¿Las mujeres tienen una propensión mayor a sufrirlo?
-Es doblemente más común en las mujeres, posiblemente por su facilitación de la angustia. El hombre, en general, tramita estas cosas de otra manera.

-¿Se produce más frecuentemente a determinada edad?
-Puede presentarse en cualquier edad, pero generalmente, no antes de la pubertad. Comienza en los adultos jóvenes.

-¿Qué actitud se debe tomar cuando se empieza a advertir los síntomas?
-Consultar a un profesional. En general, algo en la vida del paciente anda mal y excede su dominio.

-¿Los ataques pueden volver a producirse?
-Es probable que aquellos que lo sufrieron una vez puedan volver a sufrirlo, y la frecuencia varía en cada caso. El que sufre continuos ataques o siente ansiedad por miedo a tener otro, se dice que sufre trastorno causado por pánico. El no tratarlo puede causar mayor asiduidad y, obviamente, el efecto es una vicia cada vez más limitada, ya que pueden surgir fobias asociadas. Es decir, alguien que sufre sucesivos episodios en la calle llegará a no dar un paso fuera de su casa por miedo a que le ocurra afuera. Entonces a esto se le puede ensamblar la agorafobia (fobia a los espacios abiertos). Sucede que los pacientes suelen asociar el lugar donde les ocurrió (por ejemplo, en el subte o en un cine) con el ataque, y no quieren volver a ir a esos lugares.

-¿A quién se debe consultar en estos casos: a un psicólogo o a un médico clínico?
-Se debe consultar a un psicólogo, ya que los síntomas físicos son causados por un padecimiento psíquico y no, por ejemplo, por una disfunción hormonal. No son los químicos los que van a solucionar el padecimiento subjetivo. Por supuesto que si además el profesional evalúa, como en cualquier otro caso, la necesaria administración de fármacos, se realizará una interconsulta médica. En cualquier tratamiento psicológico donde el paciente tome medicamentos, éstos deben estar suministrados y controlados por un médico.

-¿Existe algún tratamiento para prevenir los ataques de pánico?
-Si el paciente se decide a consultar a un profesional y llevar adelante el tratamiento, de modo responsable, los ataques van disminuyendo hasta desaparecer.



La informacion de este articulo tiene una funcion solamente informativa. Recomendamos que consulte a su medico o terapeuta ante cualquier duda


www.borloj.com

viernes, 7 de agosto de 2009

ATAQUE DE PANICO

Fernando González G.
Un ataque de pánico es una angustiante oleada de miedo que aparece de manera repentina, brusca y sin razón aparente; las mujeres son las más afectadas, en una relación de 2 a 1; su origen se relaciona con depresión y estrés, así como con la falta de algunas sustancias neurotransmisoras en el cerebro.
La sociedad establece convencionalismos para todo y, en el caso del miedo, por ejemplo, se piensa que es normal asustarse ante un asalto o robo, incendio o terremoto; es decir, escenarios que responden a una causa palpable o tangible.
No ocurre lo mismo cuando alguien tiene temor de entrar en un elevador o abordar un avión, es decir, parece incomprensible que un individuo sienta miedo al atravesar un puente o que una persona que conduce perfectamente su auto en la ciudad sea incapaz de hacerlo en carretera.
Sin embargo, hay que entender que esta clase de personas son incapaces de sobreponerse a estos eventos y que, lejos de juzgarlas severamente, se les debe comprender y recomendarles que busquen la ayuda de un psiquiatra. Así, es conveniente saber que, de acuerdo a los criterios para diagnosticar los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana, un ataque de pánico es la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, que inicia bruscamente y alcanza su máxima expresión durante los primeros 10 minutos, y está acompañado de cuatro ó más de los siguientes síntomas:
• Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca.
• Sudoración.
• Temblores.
• Sensación de ahogo o falta de aliento.
• Percepción de que un objeto obstruye la garganta.
• Opresión o malestar torácico.
• Náuseas o molestias abdominales.
• Inestabilidad, mareo o desmayo.
• Pensar que lo que ocurre es irreal.
• Miedo a perder el control, volverse loco o tener miedo a morir.
• Sensación de entumecimiento u hormigueo (parestesias).
• Escalofríos o sofocaciones.
Miedo, sin causa aparente
Típicamente, dichos ataques ocurren en forma espontánea y en cualquier momento, incluso durante el sueño, y dado que no se puede predecir cuándo se presentarán, muchas personas viven en un estado de preocupación continua temiendo que puedan sufrir otro ataque en cualquier momento.
La mayoría de estos episodios duran sólo unos minutos (10, si se prolongan) y, en casos muy raros, hasta una hora. Sin embargo, sea cual sea el caso, al paciente le parece que se trata de una eternidad.
Ahora bien, algunas veces los síntomas de este desajuste emocional hacen pensar a la persona que su vida corre peligro, a tal grado que cree que está teniendo un ataque al corazón, padeciendo un problema respiratorio o gastrointestinal, o bien, un trastorno neurológico, es decir, tiene miedo de estar perdiendo el control o convirtiéndose en psicótico.
Asimismo, es común que el enfermo manifieste intensa ansiedad entre cada uno de los episodios, por lo que no resulta extraño que se desarrollen fobias acerca de los lugares en los que se produjeron dichos ataques, como supermercados, gasolineras o aviones, entre otros.
Cifras y repercusiones
Diversos estudios señalan que los trastornos de pánico suelen atacar a jóvenes menores de 24 años, que la relación es de 2 a 1 en comparación a las mujeres y que aproximadamente 2% de la población adulta sufre este desequilibrio.
Igualmente, se sabe que dicha patología puede relacionarse con otros padecimientos, en su mayoría depresión y consumo de ciertas sustancias; aproximadamente 30% de los enfermos abusan del alcohol, y 17% de drogas como cocaína y marihuana, como consecuencia de intentos sin éxito para reducir la angustia causada por su enfermedad. Por ello, el psiquiatra deberá diagnosticar si hay padecimientos complementarios y atacar el problema en forma integral.
Es fundamental que se considere que los ataques de pánico repetidos pueden tener efecto devastador sobre la persona que los padece. Por ello, es necesario que se tenga en cuenta la importancia del tratamiento:
• Si no se tiene la atención médica necesaria, el paciente puede seguir manifestando ataques de pánico durante años, lo cual puede llegar a interferir seriamente en sus relaciones familiares y laborales.
• Su modo de vida queda dramáticamente restringido porque, por ejemplo, la persona puede comenzar a eludir aquellas situaciones en las que cree que podría sufrir un ataque de pánico, lo que podría abarcar actividades perfectamente normales y cotidianas, como ir al supermercado e, incluso, conducir su auto. En casos extremos, la persona que padece ataques de pánico y no recibe tratamiento, podría tener miedo a salir de su casa.
• Algunas personas limitan su productividad laboral, ya que los síntomas pueden impedir que realicen viajes de negocios, o que sean incapaces de permanecer en el lugar visitado. Igualmente, es posible que rechacen ascensos o tareas laborales porque ello aumentaría sus posibilidades de sufrir un ataque de pánico; otros más renuncian y hay quienes sólo abandonan su casa para ir a trabajar; es evidente que no realizan ninguna otra actividad social.
• Muchos individuos sufren depresión y piensan en el suicidio; otros buscan reducir los síntomas del pánico mediante el consumo de alcohol u otras drogas.
Tratamiento
Los expertos creen que este tipo de patología se relaciona con cierto desorden cerebral, es decir, con un desequilibrio de algunas sustancias neurotransmisoras, entre ellas la serotonina, la cual está implicada en la regulación de la temperatura, percepción sensorial y en proporcionar al organismo sensaciones placenteras.
Químicamente hablando, la falta de serotonina es una de las evidencias de un proceso depresivo, sea éste menor o mayor, que es muy común en personas que sufren ataques de pánico; es por ello que el psiquiatra recomendará un antidepresivo que regule la presencia de dicha sustancia, lo cual se complementará en muchos casos con un ansiolítico (medicamento para combatir la ansiedad).
Además, el tratamiento podría incluir sesiones de psicoterapia cognitiva-conductual (TCC), que enseña a las personas a enfrentarse a los ataques de pánico de una manera diferente. La mayoría de los pacientes presentan progresos significativos después de algunas semanas de terapia, aunque en ciertos casos puede requerirse un tratamiento más largo, porque son comunes las recaídas.
Cómo funciona la terapia
El método cognitivo-conductual enseña a la gente a anticipar y a autoprepararse para hacer frente a las situaciones y sensaciones corporales que podrían desencadenar un ataque de pánico. Generalmente, la TCC incluye los tres elementos siguientes:
• El terapeuta ayuda a la persona a identificar los modelos de pensamiento que le inducen a interpretar erróneamente ciertas sensaciones y a asumir que está ocurriendo lo peor. Estos modelos de pensamiento están profundamente arraigados, y se requiere práctica para detectarlos y después modificarlos.
• El experto puede enseñar al paciente ejercicios respiratorios que le tranquilicen y que pueden evitar la hiperventilación (respiración excesivamente rápida) que suele tener lugar durante un ataque de pánico.
• El psiquiatra puede ayudar a la persona a hacerse cada vez menos sensible a las sensaciones corporales alarmantes y a los sentimientos de terror. Esto se consigue promoviendo que la persona se pruebe a sí misma, poco a poco y de forma segura, en los lugares y situaciones que ha estado rehuyendo.
Por otro lado, hay que decir que existen especialistas en salud mental que utilizan el psicoanálisis para sanar esta patología, lo cual ayuda al enfermo a descubrir las causas de su malestar por sí mismo y, después, cuando concientiza lo que le genera angustia o ansiedad, trata de enfrentar la situación. Claro está que mientras esto ocurre el médico ofrecerá tratamiento farmacológico que impida que el paciente tenga los síntomas antes descritos.
Finalmente, habría que decir que ésta, como muchas otras enfermedades de orden mental, ha sido estudiada de tal forma que ya se cuenta con soluciones reales que permiten que el enfermo recobre su calidad de vida.

miércoles, 5 de agosto de 2009

domingo, 2 de agosto de 2009

NICK: UN TESTIMONIO DE VIDA

martes, 10 de marzo de 2009

EDGAR ALLAN POE

(Boston, EE UU, 1809-Baltimore, id., 1849) Poeta, cuentista y crítico estadounidense. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron cuando él era todavía un niño. Edgar Allan Poe fue educado por John Allan, un acaudalado hombre de negocios de Richmond, y de 1815 a 1820 vivió con éste y su esposa en el Reino Unido, donde comenzó su educación.
Después de regresar a Estados Unidos, Edgar Allan Poe siguió estudiando en centros privados y asistió a la Universidad de Virginia, pero en 1827 su afición al juego y a la bebida le acarreó la expulsión. Abandonó poco después el puesto de empleado que le había asignado su padre adoptivo, y viajó a Boston, donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (Tamerlane and Other Poems, 1827).
Se alistó luego en el ejército, en el que permaneció dos años. En 1829 apareció su segundo libro de poemas, Al Aaraf, y obtuvo, por influencia de su padre adoptivo, un cargo en la Academia Militar de West Point, de la que a los pocos meses fue expulsado por negligencia en el cumplimiento del deber.
En 1832, y después de la publicación de su tercer libro, Poemas (Poems by Edgar Allan Poe, 1831), se desplazó a Baltimore, donde contrajo matrimonio con su jovencísima prima Virginia Clem, que contaba sólo catorce años de edad. Por esta época entró como redactor en el periódico Southern Baltimore Messenger, y más tarde en varias revistas en Filadelfia y Nueva York, ciudad en la que se había instalado con su esposa en 1837.

Edgar Allan Poe
Su labor como crítico literario incisivo y a menudo escandaloso le granjeó cierta notoriedad, y sus originales apreciaciones acerca del cuento y de la naturaleza de la poesía no dejarían de ganar influencia con el tiempo. La larga enfermedad de su esposa convirtió su matrimonio en una experiencia amarga; cuando ella murió, en 1847, se agravó su tendencia al alcoholismo y al consumo de drogas, según testimonio de sus contemporáneos. Ambas fueron, con toda probabilidad, la causa de su muerte.
La obra de Edgar Allan Poe
Según Poe, la máxima expresión literaria era la poesía, y a ella dedicó sus mayores esfuerzos. Es justamente célebre su extenso poema El cuervo (The Raven, 1845), donde su dominio del ritmo y la sonoridad del verso llegan a su máxima expresión. Las campanas (The Bells, 1849), que evoca constantemente sonidos metálicos, Ulalume (1831) y Annabel Lee (1849) manifiestan idéntico virtuosismo.
Pero la genialidad y la originalidad de Edgar Allan Poe encuentran quizás su mejor expresión en los cuentos, que, según sus propias apreciaciones críticas, son la segunda forma literaria, pues permiten una lectura sin interrupciones, y por tanto la unidad de efecto que resulta imposible en la novela.
Publicados bajo el título Cuentos de lo grotesco y de lo arabesco (Tales of the Grotesque and Arabesque, 1840), aunque hubo nuevas recopilaciones de narraciones suyas en 1843 y 1845, la mayoría se desarrolla en un ambiente gótico y siniestro, plagado de intervenciones sobrenaturales, y en muchos casos preludian la literatura moderna de terror; buen ejemplo de ello es La caída de la casa Usher (The Fall of the House of Usher).
Su cuento Los crímenes de la calle Morgue (The Murders in the Rue Morgue) se ha considerado, con toda razón, como el fundador del género de la novela de misterio y detectivesca. Destaca también su única novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym), de crudo realismo y en la que reaparecen numerosos elementos de sus cuentos. La obra de Poe influyó notablemente en los simbolistas franceses, en especial en Charles Baudelaire, quien lo dio a conocer en Europa.

lunes, 9 de marzo de 2009



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